Reproducción facsímile de la reseña publicada en Culturas,
suplemento de La Voz de Galicia.
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El subtítulo del libro refleja con mayor exactitud el contenido: Un cinéfilo adolescente en el franquismo. Este libro es, en esencia, un ejercicio de memoria, además de ser autobiográfico. En cierto modo, se trata de un documental, pues a la relación de las películas de las que disfruto el autor siendo niño, adolescente y joven se suma el escenario de zquellas tardes de cine: los anuncios, las noticias, las curiosidades, las tristezas y las alegrías cotidiana, los escándalos de la época, etcétera.
"Este libro es un ensayo sobre la estructura general de la imagen-cine tal como ha sido percibida y comprendida durante un siglo. Pero, al contrario que otras muchas introducciones al cine, este libro parte de la discusión sobre cómo la historia y la praxis del cine construyen eso que cotidiana y académicamente se entiende por lenguaje del cine.
Alfredo Landa no necesita presentación. Sin embargo, pese a que nunca haya ocultado lo esencial de su forma de pensar ni su carácter primario, su biografía autorizada --escrita por Marcos Ordóñez al dictado de lo que le ha relatado el actor-- aporta detalles desconocidos y en algunos casos, chocantes; en tanto que otros episodios confirman lo que ya se sabía o se sospechaba de un cómico que saltó a la fama protagonizando películas en las que el español medio del tardofranquismo no salía precisamente bien parado. 
Neville con Charles Chaplin, en una foto tomada durante un descanso durante el rodaje en Hollywood de una película protagonizada por el actor britanico (imagen extraída de la portada del libro)
En 1972, Bergman empezó a escribir una obra sobre un hombre, Johan, que va a abandonar a su mujer, Marianne: “Antes de darme cuenta tenía seis diálogos sobre el amor, el matrimonio y todo lo demás. Johan y Marianne se habían permitido mostrarse valientes, cobardes, alegres, tristes, enfadados, amorosos, desconcertados, inseguros (…) En pocas palabras, como seres humanos”.
Hablar de Audrey Hepburn es hablar de estilo y elegancia. A lo largo de su extraordinaria carrera como actriz, esta dama de apariencia frágil conquistó a hombres y mujeres desde la pantalla, y hoy es un icono del siglo XX.