Mostrando entradas con la etiqueta Libros/futuro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros/futuro. Mostrar todas las entradas

7 nov 2010

Marcos Taracido pregunta si en el futuro tendrá sentido escribir novelas y si habrá motivo para leerlas

Interesante reflexión y vaticinio de Marcos Taracido en el magnífico escaparate que es Libro de Notas:  
"La novela es y ha sido siempre un género de señoritos. Nació, en su versión moderna (ya hubo novela en Roma y Grecia, también exclusivamente un privilegio) cuando la bonanza económica trajo consigo cierta estabilidad a la convulsa Europa medieval y creó el ocio para los nobles que hasta ese momento habían tenido que ocupar su tiempo en la guerra y sus aledaños. Fue ese ocio el que lanzó a la nobleza a la cultura y a producir y consumir literatura...  
"La Revolución Industrial creó lectores como piezas metalúrgicas e inició una época de democratización de la lectura al tiempo que subían los índices de alfabetismo...   
"Pero el ocio y la ficción están cubiertos de tan variadas formas que ya la lectura de novelas no tiene el sentido originario de tapar los agujeros del tiempo y dotar de identidad a la clase a la que iba dirigida (nobleza primero, burguesía después)..."   
Pulse y lea el resto, en Libro de Notas. 

24 abr 2010

"Los catorce problemas más uno del libro electrónico"

"Hace unos días --escribe Joaquín Rodríguez en la bitácora Los futuros del libro-- se ha dado a conocer el informe sobre El libro electrónico, desarrollado por el Observatorio de la Lectura y el Libro del Ministerio de Cultura. A mi entender, y sin que esto sea un juicio definitivo sobre un documento que habrá que leer con más detenimiento, no se abordan problemas y complicaciones que lastran y retardan el desarrollo de la industria editorial digital.
"Algunos de los más importantes son, sin duda, los que tienen que ver con los soportes de lectura, con los libros electrónicos, con los e-readers, con sus formatos e incompatibilidades, con su radical incompetencia para ofrecer, por ahora, lo que un libro analógico resolvió hace ya tiempo. Es posible que haya más, o que otros piensen que no lo son tanto, pero yo me atrevería a hablar de catorce problemas más uno..." Pulse aquí y siga leyendo, es de alto interés y ayuda a entender el complejo mundo de la edición digital.

3 oct 2009

Los editores relativizan el impacto de los "e-book"

"No hay miedo al libro electrónico. Los editores y libreros no temen que el ingenio digital borre del planeta al libro en papel. Así de rotundo ha sido el director del gremio de editores de España, Antonio María Ávila, que en la presentación de la feria del sector, Líber --que se celebrará la próxima semana, del 7 al 9 de octubre--, ha resaltado que el libro digital, además de no ser un enemigo para las empresas del sector, será una vía hasta ahora inalcanzable para que muchas pequeñas editoriales tengan la oportunidad de llegar al público de todo el mundo: Las grandes editoriales están creando plataformas de distribución, y tendremos que intentar conseguir esa distribución para las pequeñas, ha dicho Ávila, quien está convencido de que el formato digital dará visibilidad mundial a las pequeñas editoriales.
"Pero a la tendencia de leer en pantalla electrónica aún no se han incorporado la mayor parte de los ciudadanos. Como destacó la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), solo uno de cada cinco españoles ha leído en un libro electrónico y aún menos se plantean comprarlo para su uso habitual.
"La gran mayoría de los usuarios aún no están preparados para el e-book, apuntaba ayer Miguel Ángel Ferrero, gerente de Agapea.com, una librería de Málaga, de venta por Internet, que ha apostado claramente por la supervivencia del libro de papel. Prueba de esta seria apuesta por el libro tradicional es que Agapea.com cuenta con el mayor almacén de libros en castellano de todo el mundo. En sus instalaciones, en uno de los polígonos industriales de Málaga, tienen actualmente ejemplares de más de 100.000 títulos y aseguran que en el plazo de seis meses, cuando se hayan reparado los desperfectos que provocó un tornado a su paso por la ciudad, alcanzarán las 200.000 referencias."
Pulse aquí y siga leyendo "Crean en Málaga la mayor librería del mundo de títulos en castellano", vía La Voz de Galicia.

15 feb 2009

¿Tiene futuro el libro en soporte electrónico?

Imagen del último modelo del dispositivo Kindle
Javier Pedreira, Wicho, coadministrador de la ya mítica bitácora Microsiervos, dedicada a la tecnología y aledaños, publica desde hace varias semanas y cada domingo un artículo en la periódico La Voz de Galicia. El editado hoy se titula ¿Triunfará la tinta sin papel?, en el que aborda el futuro de los soportes electrónicos para libros.
Copio y pego:
"Una de las promesas nunca cumplidas de la informática es la de la oficina sin papeles, en la que todo el trabajo se llevaría a cabo en los ordenadores, sin necesidad de imprimir nada; más bien ha sucedido todo lo contrario y parece que cada vez se imprime más. Los libros también llevan mucho tiempo en el punto de vista de los que pretenden eliminar el uso del papel en la mayor medida posible, pero lo cierto es que hasta ahora los libros electrónicos no han demostrado tampoco ser especialmente populares.
"La idea detrás de los libros electrónicos, como su propio nombre indica, es la de sustituir el papel por archivos digitales que se puedan leer en la pantalla del ordenador, teléfono móvil u otro dispositivo electrónico, o, en especial, de un dispositivo específicamente diseñado para ello, como puede ser el Kindle, de Amazon, del que esta misma semana se presentó la segunda versión.
"Los dispositivos como el Kindle --solo disponible en Estados Unidos-- o el Papyre, por citar un par de ellos, suponen una curiosa dicotomía, ya que aunque pretenden ser los que impulsen la adopción del libro electrónico, al mismo tiempo intentan que la experiencia de leer un texto usándolos sea lo más parecida posible a la de leer un libro de verdad".

1 nov 2008

13 e 14 de novembro: Simposio sobre o libro galego no mundo


A Asociación Galega de Editores (AGE) e o Centro Español de Derechos Reprográficos (Cedro), coa colaboración do Consello da Cultura Galega, convocan o simposio O libro galego no mundo: presente e futuro, que terá lugar os vindeiros xoves e venres 13 e 14 de novembro en Santiago de Compostela. A asistencia é gratuíta e o prazo de inscrición rematará o venres 7 de novembro. Os intersados en asistir ás sesións deben remitir o formulario de inscrición (premer eiquí para obter unha copia) ao eBuzón age(arroba)editoresgalegos.org. O número de prazas é limitado e cubriranse por rigorosa orde de inscrición.
Na edición do ano pasado o simposio estivo adicado ao mercado editorial, entanto que na edición de 2008 o protagonista será o libro galego, a súa difusión no mundo e as posibilidades de promocionar a produción no exterior do país.
Entre os participantes xa confirmados compre destacar a presenza da vicedirectora da Feira Internacional do Libro de Frankfurt, que vén de celebrarse do 15 ao 19 de outubro e que é, sen dúbida, a cita editorial máis importante do ano no ámbito internacional. Tamén participarán Xosé Ballesteros, director da editorial Kalandraka; Josep Bargalló, director do Instituto Ramón Llull; Arturo Casas, profesor de Teoría da Literatura da Universidade de Santiago; Helena González, docente na Universitat de Barcelona; Xabier Cid, lector de Lingua e Literatura Galega en Stirling (Escocia); Carlos del Pulgar, de Nova Galicia Edicións; Pepe Puga, de A Nosa Terra; Francisco Villegas, de Edicións do Cumio; Roberta Chinni, directora da Feira Internacional do Libro Infantil e Xuvenil de Bolonia; Eva Mejuto, de OQO Editora; Dolores Manzano, da editorial Callis (Brasil); Miriam Gabbai, responsbale do Programa de Bibliotecas Públicas e Comunitárias do Estado de Sao Pâulo; Antonio María Ávila, director da Federación de Gremios de Editores de España, e a directora para Europa da Feira Internacional do Libro de Guadalajara, Amelia Guardiola.
En resumo, trátase dunha cita case que obrigada para os interesados no mundo das letras galegas.
MÁIS INFORMACIÓN na ePáxina da Asociación Galega de Editores.

26 jun 2008

"El mito digital", o como redimensionar las exageranciones

Bajo el subtítulo Discursos hegemónicos sobre internet y periodismo, Núria Almirón y Josep Manuel Jarque reflexionan sobre las exageraciones --que las hay-- y endiosamientos --que no son pocos-- con los que algunos --demasiados-- adornan el indudble avance técnico que han supuesto la digitalización de la información e internet.
En todo caso, conviene leer El mito digital sin caer en el otro extremo, el de quienes rechazan o minimizan las aportaciones de la digitalización e intenet. Hay un aspecto especialmente relevante y que en cierto modo ayuda a redimensionar valores: es falso que internet sea una amenaza para el periodismo; en todo caso, internet obliga a replantear criterios periodísticos, sobre todo en el ámbito empresarial, pero el trabajo periodístico sigue siendo necesario. Otro tanto cabe decir respecto de las bibliotecas, hay que repensarlas, pero es incierto que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) maten las bibliotecas, los archivos o las librerías.
Tal como reseñan Almirón y Jarque, el problema, error, condicionante y perversión es haber convertido la revolución digital e internet en sendos mitos o, a lo peor, en herramientas para satanizar o endiosar factores, objetos, servicios, profesiones... ¡dinero!, ¡beneficio rápido!  
En cierto modo, ocurre que es más fácil simplificar que analizar.
El ensayo de Jarque y Almirón ofrece, por tanto, una reflexión oportuna y útil.
Edita ANTHROPOS

13 oct 2007

El mundo del libro pierde el miedo a la Web 2.0

La influencia en el mundo editorial --y por extensión en todo lo que tiene que ver con los libros-- de lo que se ha dado en llamar la Web 2.0 (Wikipedia, YouTube, Twitter, redes sociales, bitácoras, etcétera) es evidente. Sin embargo, en un principio demasiados agentes culturales actuaron (o actuamos) con cierto grado de resistencia, desconfianza o, ¿por qué no decirlo?, incluso con miedo.
Pero la situación y sobre todo las actitudes están cambiando, afortunadamente para todos.
"Mientras que en el año 2005 tan sólo un 12% de los sitios web de las editoriales establecía una comunicación directa con sus lectores, el nuevo estudio Tendencias Web 2.0 en el sector editorial señala que el 44% de las 50 editoriales analizadas ha creado, en los dos últimos años, algún tipo de canal de comunicación participativa (blogs, red social, encuentros virtuales).
"Hace dos años, un 39% de las editoriales analizadas contaba con una sala de prensa virtual, el nuevo estudio indica que el 76% de los sitios web de las editoriales tiene esa sección para facilitar la labor informativa de los medios. En 2005, tan sólo un 25% de las editoriales publicaba en sus webs las reseñas obtenidas en los medios de comunicación, mientras que en 2007 se eleva al 46%."
Las librerías también se están sumando a esa ola que derriba paredes entre quienes producen cultura, los que la envasan o visten, los que la promocionan, los que la comercializan y los consumidores: la sociedad en general.
El texto entrecomillado en los párrafos precedentes forma parte del estudio Tendencias Web 2.0 en el sector editorial correspondiente a este año, cuya elaboración hay que agradecer a la revista Dosdoce y al equipo de especialistas que han contribuido a ello.
Si está interesado en leer el informe, pulse aquí: Dosdoce.

6 mar 2007

¿Internet acabará con los libros? ¡No!

La reciente iniciativa de Google de crear una biblioteca virtual ha reavivado un debate que amenaza con eternizarse y que se resume con una pregunta: ¿Corren peligro real de desaparecer los libros debido a la competencia que plantean la informática más Internet?
En cierto modo, el hecho de que ese debate siga abierto desde hace ya dos decenios indica que las nuevas tecnologías son poderosas, pero no tanto, o sólo en ciertos aspectos y para ciertas finalidades.
Sin embargo, es evidente que en determinados ámbitos del mundo del libro los efectos de Internet han sido demoledores. ¿Por ejemplo?: Los libros de consulta en general pierden mercado año tras año y seguirán perdiéndolo en proporción al aumento del número de centros escolares y de hogares con acceso a la Red.
En paralelo, la iniciativa de Google --que es legítima y que en gran medida era previsible e incluso natural, económicamente hablando-- ha puesto encima de la mesa otro debate: ¿Qué idiomas corren mayor riesgo de perder usuarios y, por tanto, interés como vehículo de comunicación oral, impreso y electrónico? No en vano, a medida que aumente el fondo bibliográfico de Google y otros servicios simialres --elemento este que a su vez refuerza otros condicionantes-- será mayor el número de ciudadanos no anglófonos interesados, por razones básicamente económicas, en convertir el inglés en su lengua laboral o profesional, pues el campo donde mejor pueden calar las bibliotecas virtuales es en el de las ciencias, la tecnología, la mercadotecnia y el conocimiento generalista.
Los colectivos lingüísticos con un número de usuarios inferior al millón de personas --así lo han advertido distintos especialistas-- se enfrentan a otra amenaza real e inmediata para la supervivencia de sus idiomas. Son dos problemas distintos, pero cada vez más interrrelacionados, a la postre la raíz de ambos es un hecho incontrovertible: los idiomas, así como los medios utilizados para comunicarse, son instrumentos. Tan maravillosos como sustituibles. La función crea el órgano, sólo excepcionalmente ocurre al revés. Y este no es el caso.
Hay, en ese amplio e irresumible debate, un aspecto a tener muy en cuenta por parte de los profesionales libreros: el rol de la palabra escrita en papel está en proceso de reinvención, que no de muerte. Los libreros deben (o debemos) reinventar el oficio, al igual que lo han hecho y hacen los contables, los notarios, los arquitectos, los abogados, los delineantes, los periodistas, los profesores de enseñanza básica y universitaria, los agrimensores, los obreros de la automoción o los oficiales de marina mercante. Porque la tecnología obliga, como siempre ha sido.
El debate, pues, está y seguirá abierto.
TEXTO relacionado con el asunto: "Google: ¿libros digitales o de papel?".

16 nov 2006

Libreros, ¿un oficio en extinción?

Uno de los grandes problemas del mal llamado negocio de librero --aparte de la competencia de las grandes cadenas de venta-- es la progresiva infravaloración de la cultura, que ha llegado al extremo de que algunos consideren el libro como un mero adorno útil para simular inteligencia o estatus social
..
Reproducción íntegra del reportaje titulado Los grandes problemas de los libreros pequeños, cuya autora es Patricia Gonsálvez, que ha sido publicado en El País:
..
Ángel Escarpa abrió su librería en 1973 --el año que murió Neruda-- y cerró en 2000 porque, según cuenta, ya nadie en San Blas (Madrid) creía en su proyecto, una librería de izquierdas, especializada en la Guerra Civil y la República, que se apoyaba en el material de papelería para ir tirando: "La gente prefería ir al Carrefour que abrió aquí al lado, o coger el metro hasta la FNAC". Escarpa jura "sobre las obras completas de Lenin" que estuvo años vendiendo un libro al día: "Cerrar fue como perder un hijo, amén de un hijo tonto".
Cada año cierran en España 90 librerías. Para compensar, 75 valientes se lanzan a la aventura de abrir un negocio que se promete complicado. Muchas horas de trabajo, muchos gastos de gestión y un margen de beneficio del 30%. "Si el negocio fuese más rentable, abrirían tantas librerías como bares de copas, una para cada tipo de lector. Pero en los cubatas el beneficio es del 80 %", dice Antonio Ramírez, que hace siete años abrió La Central en Barcelona y hoy tiene cinco grandes librerías, incluidas las del Macba y el Reina Sofía.  

Luego está la competencia de las grandes cadenas: "Sitios como la FNAC o la anglosajona Barnes & Noble son perfectos. Tienen fondos amplísimos, te puedes sentar y hojear, son luminosos, baratos... No se puede defender lo tradicional por lo tradicional; las librerías han de actualizarse. Especializarse o, mejor, crear un lugar especial, y sobre todo que se note que hay alguien que lee detrás".
El Buscón y El Bandido doblemente armado no se parecen en nada. Sus dueños, sólo en que son ávidos lectores y se consideran suicidas comerciales. Caso A: la librería popular que Luis Sancho, de 55 años, abrió hace 29 en el barrio madrileño de Prosperidad. Está especializada en Filosofía. Las novedades se apilan sobre las mesas, los libros de Platón y Kant se estrujan en las estanterías del fondo y las guías de viajes pierden el equilibrio en expositores un poco torcidos; caso B: la librería de Diego Pita, de 34 años, que no está especializada pero es especial. Tiene un bar en la entrada. Lleva cinco años abierta en una céntrica zona de copas. Las "novedades alternativas" descansan sobre mostradores. Tintín y los libros de fotos se exponen en baldas donde se pondrían los mejores tacones en una zapatería. En la tienda del librero joven se sirven cócteles, suena neo-chanson y no se puede fumar. En la del librero de toda la vida no hay música ni espacio para sentarse, el dueño fuma con compulsión y todos los clientes le llaman Luis. Puede que la librería independiente esté en crisis, pero en casa de estos dos suicidas no deja de entrar un goteo constante de gente.
En España hay 4.280 comercios que tienen como actividad principal vender libros, y la mayoría son pequeños. Perfumerías-droguerías tradicionales hay 12.516. Si a las librerías se suman hipermercados, quioscos o estaciones de tren, los puntos de venta de libros llegan a 27.500. Dentro de las librerías librerías, las independientes tienen el 32,7% del mercado, pero han perdido cuatro puntos de cuota en dos años. En ese mismo periodo, las cadenas de librerías han facturado un 13% más. "Pero no hay un solo malo de la película", dice Miguel Visor, distribuidor y librero de Machado Libros, cuya lista de enemigos es larga: "El precio de los alquileres se ha disparado, la enciclopedia ha muerto a manos de Google, los quioscos y las promociones de los periódicos venden fuera de los precios del mercado, las fotocopiadoras arrasan en las universidades... y hay librerías que no se adaptan a los gustos de la gente".
  

Entre las librerías que cierran, muchas caen por muerte natural, por no ajustarse al mismo mercado que acaba con los ultramarinos o los relojeros; el problema con las librerías es que, además del drama personal, se pierde una red de proximidad cultural y a veces se cierran instituciones, como Rubiños 1860, un hito madrileño comprado hace unos años por El Corte Inglés y hoy convertido en su departamento de móviles.
Los libreros también se enfrentan a los cambios editoriales. En 2005 se publicaron 69.600 libros. "Los que se venden bien, cada vez venden más, pero los que venden mal, venden menos", según Visor. "Esto no conviene al pequeño librero, que no puede absorber el ritmo de rotación que piden las editoriales", explica Fernando Valverde, presidente de CEGAL, que asocia a los gremios de libreros. "Los grupos editoriales se impacientan", dice Antonio Ramírez. Prefieren tiendas con sitio para el márketing y músculo para venderlo todo en tres meses de promoción.
Para El Corte Inglés su camino está claro: "El énfasis se pone en el instant book [libros sobre temas de actualidad], el best seller y en los libros de texto", según fuentes del centro. En la FNAC, que vende cerca de seis millones de libros al año en sus 12 tiendas, Ignacio Tolnado asegura, sin embargo, que para ellos el fondo lo es todo: "En 14 años los 100 títulos más vendidos nunca han estado por encima del 13% del total. La diversidad del surtido es clave en nuestro éxito".
Así las cosas, la nueva ley del libro está camino del Parlamento. La gremial dice que el borrador tiene "poca chicha política porque, aunque respeta el precio fijo que garantiza la diversidad cultural, los derechos del lector y salvaguarda a las librerías, reitera la excepción que el PP hizo con los libros de texto cuyos descuentos libres son demoledores para las pequeñas librerías". "Además", añade Valverde, "no obliga a que las compras públicas se hagan a través de las librerías".
Desde que Rodrigo Rato liberalizase en 2000 los descuentos, las librerías lo han notado. La malagueña Rayuela, Premio Nacional 2005, ha perdido este año un 15% en las ventas de texto. Su dueño, Juan Manuel Cruz, no ha renovado a uno de sus empleados: "No podemos luchar contra enormes campañas cuyo objetivo no es vender libros un 25% más barato, sino colocar todo lo demás: lápices, mochilas, uniformes... Los libros son un gancho; por cada euro que se gasta una familia en ellos, se deja entre 9 y 11 euros en artículos complementarios; eso no es un beneficio social para las familias, sino una ventaja comercial para los grandes almacenes. Están arrasando con las pequeñas librerías", dice Cruz.  

"En África, donde la cultura es oral, se dice que cuando muere un anciano se quema una biblioteca, y esto es algo parecido. Pero tenemos que ser optimistas: dentro del comercio, ser librero es lo más vocacional que hay y mantendremos la llama viva".
Eva Cosculluela, de 34 años, y su socio han abierto hace un año y diez meses en Zaragoza. Su competencia son El Corte Inglés y la FNAC, porque en todo el centro no hay otra librería literaria. Antes eran informáticos; ahora trabajan de diez de la mañana a nueve de la noche, todos los días menos los domingos. En la planta de arriba tienen novelas juveniles y "exquisitos" álbumes para niños. Sillones para padres e hijos. Una máquina de café: "Ponemos todas las facilidades para que la gente se sienta a gusto", dice Eva, "es un negocio difícil, pero vamos tirando despacito, con mucha ilusión; si no, apaga y vámonos". Su librería se llama Portadores de Sueños.