26 abr 2008

"Otra idea de Galicia"

Galicia es, sin duda alguna, la nacionalidad histórica de la que, por lo general, menos suelen ocuparse los medios de comunicación del resto de España pese a tratarse de una de las más singulares y arraigadas en la historia. Para despejar estas brumas, Miguel Anxo Murado ofrece al lector un recorrido moderadamente heterodoxo y en muchas ocasiones sorprendente, en el que, desechando tópicos acumulados sobre este país tanto por sus visitantes como por los propios gallegos, se lanza una mirada fresca a fenómenos como la emigración, el caciquismo, el supuesto conservadurismo de su sociedad o incluso los malentendidos acerca de su clima y de su paisaje.
¿Son los gallegos realmente celtas? ¿Por qué en Galicia apenas se venden productos contra la cal de las lavadoras? ¿Qué hacía el rey castellano Alfonso X escribiendo poesía en gallego?  
Este libro --desmitificador, irónico y ameno-- procura dar respuesta a muchas de las preguntas que el lector pueda haberse planteado alguna vez sobre Galicia y, sobre todo, abre preguntas y da respuestas a cuestiones que la mayoría ni siquiera se había planteado.
[Este texto reproduce casi literalmente la presentación del libro que figura en la ePágina del autor; ver miguelmurado.com]
ENLACE a la reseña que sobre el libro de Murado ha escrito Javier Rioyo.
Edita DEBATE

25 abr 2008

"Una historia política de Portugal"

La vida política en Portugal ha seguido una trayectoria propia y singular en la historia europea. Este libro, elaborado por cuatro destacados especialistas en la historia y la política contemporáneas de Portugal, sintetiza los resultados de las investigaciones más recintes. En el mismo volumen, otros tantos especialistas españoles comentan los textos de sus colegos lusos.
Fátima Bonifácio y Fernando Rosas ofrecen una historia de Portugal estructurada en torno a la acción política; mientras que Manuel Villa Verde Cabras y Ander Freire centran su trabajo en la calidad y características de la democracia portuguesa, el primero atendiendo a las raíces históricas de la débil civilidad, que se evidencia en su distanciamiento del poder, y el segundo aborda el desencanto de la ciudadanía ante la clase política que ha liderado la democracia portuguesa tras la Revoluçâo dos Cravos (Revolución de los Claveles) de 1974.
Tal como apuntan los comentarios de Noelia G. Adanes, Mercedes Cabrera, Julián Santamaría y Belén Barreiro, la singularidad y la proximidad de la experiencia portuguesa convierten este libro en una introducción actualizada a la vida política de Portugal y, además, en una oportunidad para comparar --con las reservas que toda comparación merece-- los procesos vividos en el devenir político de Portugal y España, dos Estados vecinos que en demasiadas ocasiones se han distanciado a causa de sus clases dirigentes.

Un estudio recupera los libros que fueron quemados por los nazis

Una gran parte de los autores cuyos libros fueron quemados por los nazis han sido olvidados, de modo que, tal como ha concluido el Consejo de Cultura alemán, puede decirse que a largo plazo los hitlerianos han tenido cierto éxito: "Es una vergüenza pero es la verdad", dijo ayer Olaf Zimmermann, gerente del consejo, que reúne a gran parte de las organizaciones culturales alemanas.
El Consejo de Cultura germana se ha propuesto este año tratar de recuperar la memoria de los escritores olvidados a través de una campaña contra el olvido con motivo del 75º aniversario de la quema de libros, que se cumple el próximo 10 de mayo.
Los nombres de algunos de los autores cuyos trabajos fueron incinerados son conocidos en todo el mundo, como son los casos de Erich Maria Remarque, Bertolt Brecht o Heinrich Mann,.
El ensayista Volker Weidermann acaba de publicar El libro de los libros quemados, en la que trata de hacer justicia a aquellos que no tuvieron la suerte de una victoria póstuma contra los nazis. Weidermann parece compartir, al menos en parte, la idea de que los nazis lograron, siquiera parcialmente, su proósito: sepultar en el olvido a una serie de autores e ideas.
"Casi lo logran. Pasó mucho tiempo, antes de que Alemania se acordara, después de la guerra, de sus autores quemados y desterrados", subraya en el prólogo de su libro. El escritor admite que algunos de los 131 autores que trata de recuperar en su libro hubieran sido también olvidados sin necesidad de las hogueras y la represión nazi, moitvo por el que alude a una frase del escritor Joseph Roth según la cual todas las obras quemadas por el III Reich fueron dignificadas por las llamas.
El libro de Weidermann incluye 131 biografías breves de todos los autores que aparecen en la primera lista negra de los nazis, elaborada por el bibliotecario Wolfgang Hermann. La lista de Hermann, elaborada después de las quemas del 10 de mayo y que debía servir de guía para expurgar librerías y bibliotecas, estuvo antecedida de otra más breve, elaborada por la Asociación de Libreros Alemanes. Weidermann también dedica un capítulo a los autores de lenguas distintas al alemán cuyos libros fueron destruidos por estar relacionados con el judaísmo, el pacificismo o el socialismo, que son los casos de Hemingway y Dos Passos, entre otros.

23 abr 2008

Día del Libro: La Cultura, ¡no sólo la escrita!, está de fiesta


Hoy, 23 de abril, se celebra el Día Internacional del Libro. Pero, ¿por qué hoy? Se eligió esta fecha porque en tal día de 1616 fallecieron Miguel de Cervantes, Willian Shakespeare y Garcilaso de la Vega.
Sin embargo, la fecha esconde un curioso baile de fechas, valga la redundancia. Resulta que en el caso del dramaturgo y poeta inglés la data de su muerte corresponde al calendario juliano, por lo que la fecha exacta del óbito en el calendario gregoriano (el de aplicación actual) fue el 3 de mayo.
Por si fuera poco, Cervantes tampoco murió exactamente el 23, sino el 22, aunque fue inhumado al día siguiente. Este segundo desliz es más comprensible porque hasta no hace mucho, ¡y todavía hoy!, en numerosas biografías del padre de Don Quijote figura que murió el 7 de octubre o, en todo caso y ya más recientemente, el 23 de abril.
La proclamación oficial y mundial del 23 de abril como Día del Libro es relativamente reciente, pues se produjo en 1995, que fue cuando la Unesco así lo decidió a propuesta de la Unión Internacional de Editores.
En todo caso la Unesco no inventó nada, pues en numerosos países --destacando en este aspecto España-- ya se celebraba el Día del Libro desde hacía decenios, en el caso español exactamente desde el 6 de febrero de 1926, cuando el rey Alfonso XIII firmó el decreto instaurando la que entonces fue bautizada como la Fiesta del Libro Español, el 7 de octubre, que por aquel entonces era la fecha en la que se consideraba que había perecido Cervantes.
Desde 1930, el 23 de abril
La del 23 de abril fue fijada en 1930, recién descubierta y comprobada la fecha real de la muerte de Cervantes. El cambio se produjo a iniciativa del gremio de libreros de Barcelona, que además se beneficia de que la fiesta del libro coincida desde entonces con la celebración del patrón de Cataluña, Sant Jordi.
Pese al éxito inicial de la convocatoria durante los años de la II República, el Día del Libro languideció y prácticamente dejó de celebrarse, manteniendo la tradición una minoría de los libreros y solo en las ciudades más populosas.
Mediada la década de 1960 el festejo empezó a ganar más y más partidarios hasta eclosionar con fuerza inusitada en los primeros años setenta.
En el año 2001, la Unesco también instauró en esa misma jornada la Capital Mundial Anual del Libro, que en su primera edición correspondió a Madrid. Este año ese honor le corresponde a Ámsterdam.
Por último, cabe destacar que en Gran Bretaña, pese a que Shakespeare figura en el epígrafe del Día Internacional del Libro, la celebración (allí denominada Día Mundial del Libro, World Book Day... título que quizá obedece a que para los victorianos de antes y de ahora el único mundo real era y es Inglaterra) tiene lugar el primer martes del mes de marzo, al igual que en la ex colonia británica de Irlanda.
Sea como fuere, hoy es el Día Internacional del Libro --les guste o no a los británicos--, lo que constituye motivo suficiente para que el mundo de la Cultura, ¡no sólo la escrita!, esté de fiesta.

15 abr 2008

"Fiesta de disfraces"

Fiesta de disfraces es mucho más que una reflexión sentimental sobre la identidad, las caretas, el fingimiento, tan propia de la mejor poesía contemporánea; también es un festín poético de lenguajes y metros.
La versatilidad, la riqueza expresiva, la melancolía encubierta de exceso verbal, de contrastes y estallidos caracterizan la propuesta de Díaz-Pimienta: «Yo tengo un rostro aquí y otro mañana; tú tienes otra máscara debajo».
Todo rostro es, en esencia, un disfraz que protege al yo de los otros y de sí mismo. Fiesta de disfraces arrastra al lector a un viaje por ese otro rostro-ficción-verdad que es la poesía, la máscara-paradoja que desnuda a las personas.
Alexis Díaz-Pimienta (La Habana, 1966) ha publicado veinte libros, entre su poemarios cabe destacar En Almería casi nunca llueve (1996 y 2004), Pasajero de tránsito (1996), La sexta cara del dado (1997 y 2004), Los actuales habitantes de Cipango (1998), Yo también pude ser Jacques Daguerre (2001 y 2005), y Confesiones de una mano zurda (2004); en narrativa, dos libros de cuentos y las novelas Prisionero del agua (1998 y 2003), Maldita danza (2002 y 2004), y Salvador Golomón (2005); también ha escrito varios libros de poesía para niños y algún ensayo.
Entre sus numerosos premios destacan el Internacional de Novela Luis Berenguer (2004), el Internacional de Poesía Emilio Prados (2000), el Internacional de Novela Alba/Prensa Canaria (1998), y el Internacional de Poesía Ciudad de las Palmas de Gran Canaria (1996).
Edita CALAMBUR