31 jul 2008

"La elegancia del erizo"

Muriel Barbery, autora del relato
En el número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París, nada es lo que parece. Dos de sus habitantes esconden un secreto. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene doce años y oculta una inteligencia extraordinaria. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por sobrevivir y vencer la desesperanza. La llegada de un hombre misterioso al edificio propiciará el encuentro de estas dos almas gemelas. Juntas, Renée y Paloma descubrirán la belleza de las pequeñas cosas. Invocarán la magia de los placeres efímeros e inventarán un mundo mejor.
La elegancia del erizo es un pequeño tesoro en el que su autora apunta cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor y el arte; no en vano, mientras el lector pasa página con una sonrisa, las voces de Renée y Paloma tejen, con un lenguaje melodioso, un cautivador himno a la vida.
La autora, Muriel Barbery, es la última revelación literaria de Francia. Su ternura y originalidad narrativa le han valido el Premio de los Libreros, el reconocimiento de la crítica y el cariño del público, que la ha situado en las listas de los libros más vendidos durante un año.
Se trata de "un cuento moderno, refrescante e inteligente", según Le Figaro. Tiene "la nostalgia atemporal de Marcel Proust y el frescor de Philippe Delerm", sentenció L’Express. "Decir que Muriel Barbery tiene talento es quedarse corto, tiene un humor devastador", ha reseñado Le Nouvel Observateur. En resumen, La elegancia del erizo reúne avales extraordinarios.
Edita SEIX BARRAL

24 jul 2008

"La guerra de los tres billones de dólares"

Stiglitz, coautor de este libro, en el momento de recibir el Nobel de manos del rey de Suecia, en 2001
A fecha de hoy, hace 64 meses que se inició la invasión de Irak que capitanearon el presidente de EE UU y el premier británico, George W. Bush y Tony Blair, respectivamente, y que avalaron los jefes de gobierno de España y Portugal, José María Aznar y Durâo Barroso, respectivamente; pues ellos formaron el cuarteto que compareció en la cumbre de las Azores para anunciar al mundo el inicio de la guerra en Mesopotamia.
¿Qué consecuencias ha tenido ese conflicto?, ¿sirvió realmente para algo?, ¿estaba justificado?
Desde Norteamérica, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz ha afirmado que en este libro, The three trillion dollar war [ver nota], queda demostrado que esa iniciativa bélica fue un "inmenso error", tanto político como económico: "La profesora Linda Bilmes [de la Universidad de Harvard] y yo calculamos que el coste de la guerra para EE UU asciende, según estimaciones conservadoras, a tres billones de dólares, más otro tanto a cargo del resto del mundo; una cantidad muy superior a los cálculos que hizo el Gobierno estadounidense antes de iniciar el conflicto.
"El equipo de Bush --ha añadido Stiglitz-- no sólo engañó al mundo sobre los posibles costes de la guerra, sino que además ha tratado de seguir ocultándolos a medida que la guerra se desarrollaba"; cosa que no debería extrañar a nadie "porque el Gobierno de Bush también mintió sobre todo lo demás, desde las armas de destrucción masiva de Sadam Husein hasta sus supuestos vínculos con Al Qaeda. La verdad es que Irak no fue un semillero de terroristas hasta después de la invasión".
Consecuencias perversas para el sistema democrático
A esos males económicos y geopolíticos reseñados por el coautor del libro se suman problemas de orden interno que han cercenado las libertades civiles en EE UU, como es el caso de las trabas a la información que ha impuesto la Casa Blanca. Sin olvidar que, tal como ha reseñado Stiglitz, "ya hay 52.000 veteranos a los que se les ha diagnosticado síndrome de estrés postraumático. Se calcula que el Estado tendrá que pagar pensión de discapacidad al 40% de los 1.650.000 soldados desplegados. Y, por supuesto, la sangría persistirá mientras dure la guerra, con unas facturas de sanidad y discapacidad que ascenderán a más de 600.000 millones de dólares, en cifras de hoy en día [valor de enero de este año]. La ideología y la codicia también han contribuido a aumentar los costes de la guerra", ha subrayado Stiglitz.
"Estados Unidos ha recurrido a contratistas privados --sigue el Premio Nobel--, que no han sido baratos. Un guardia de Blackwater Security acostumbra a costar más de mil dólares diarios, sin incluir los seguros de vida y discapacidad, y el que paga es el Gobierno. Cuando los índices de paro en Irak llegaron hasta el 60%, habría tenido sentido contratar a iraquíes; pero los contratistas prefirieron importar mano de obra barata de Nepal, Filipinas y de otros países."
En definitiva, la ocupación de Irak sólo tiene tres vencedores indiscutibles: las compañías petrolíferas, las dedicadas a reconstruir infraestructuras, y las de seguridad, como es el caso de Blackwater Security.
¿Hay más beneficiarios directos? ¡Sí!: El valor bursátil de las acciones de Halliburton, la compañía petrolífera de la que es socio el vicepresidente de EE UU, Dick Cheney, se han disparado.
La guerra de los tres billlones de dólares es fundamental para atisbar los significados de la invasión de Irak. Conflicto que, para colmo, constituye uno de los motivos por los que el precio del crudo ha aumentado de forma incontrolada.
Leer el texto de Bilmes y Stiglitz ayuda a vislumbrar el precio humano, material e histórico que la guerra de Irak --a la que se suma la ocupación de Afganistán-- supone y supondrá para la economía y la sociedad de Occidente.
Edita TAURUS
NOTA: Se cita el titular original del libro, en el que se alude a tres trillones (three trillion) porque en inglés un billón (a billion) equivale a 100.000 millones; en tanto que el billón del resto de las lenguas germánicas y de todas las latinas equivale a un millón de millones (a trillion, en inglés). De modo que la traducción correcta al castellano, tal como consta, es tres billones.

22 jul 2008

"La emperatriz de la seda"

Artesano chino de Khotan, hilando seda con métodos tradicionales (pulsar sobre la imagen para ampliarla)
“La seda es una sustancia de consistencia viscosa formada por una proteína llamada fibroína. Ésta es segregada por las glándulas de ciertos artrópodos, pero la de mejor calidad es la obtenida de los capullos creados por la larva de bómbix mori, más conocida como gusano de la seda, cuyo principal alimento son las hojas de la morera”; así es descrito ese tejido en la entrada de la enciclopedia Wikipedia.
La primera prueba de que antes de Cristo la seda ya era un producto de alto valor económico, motivando la creación de una serie de rutas comerciales que llegaron a tener ámbito trascontinental, fue el hallazgo de una fibra de seda en el pelo de una momia egipcia que databa del año 1070 antes de Cristo, aproximadamente.
Dos siglos después --dando por ciertos los hechos que Marco Polo narra en su libro El millón o Libro de las maravillas-- la seda sería introducida en Europa; si bien hay pruebas de que ese tejido ya había llegado al Viejo Continente de la mano de los árabes, de modo que los Polo se limitaron a constatar su procedencia, amén de aportar datos concretos de las rutas de mercaderes que, enlazando unas con otras, permitían viajar con cierta seguridad y linealidad desde el Proximo Oriente hasta China.
En La emperatriz de la seda, José Frèches elabora una narración que, amparada en datos históricos, recrea las circunstancias que rodeaban la poderosa industria de la sede en la China del siglo VII. La trama incluye avatares palaciegos y sociales mediante los que Frèches retrata la sociedad china, incluida su vida cotidiana, usos, costumbres y valores.
La emperatriz de la seda es, básicamente, una novela de amor aderezada con hechos que ilustran el choque de dos mundos, Oriente y Occidente, en el momento en el que se producía la consolidación de la Ruta de la Seda, a la que cabe otorgar el título de primera vía comercial intercontinental de la historia de la humanidad.
Edita MARTÍNEZ ROCA

"El héroe del western crepuscular. Dinosaurios de Sam Peckinpah"


El héroe del western crepuscular, además de ofrecer un repaso general a un género cinematográfico fundamental para entender la historia del séptimo arte, versa básicamente sobre la obra de Sam Peckinpah, director que se caracterizó por su singular visión de la realidad estadounidense de los siglos XVIII y XIX, aunque centrando su objetivo en el mítico Oeste, retratando personajes cuyas trayectorias reflejan la crueldad de una expansión demográfica que se caracterizó por la ausencia de una Administración eficiente.
Lógicamente, en ese caldo de cultivo los instintos fueron capitales. El filme Grupo salvaje, que marcó un hito tanto por la violencia que refleja como por el trato psicológico de los personajes, es quizá el mejor espejo del cine de Peckinpah.
El autor del libro, el experto cinéfilo José Félix González, desmenuza los aspectos técnicos y visuales de los distintos trabajos del director, pero también analiza el cómo y el porqué de los personajes que creó o recreó en sus películas. El libro es, en suma, un estudio sobre el cineasta y su obra a la vez que una introducción a aspectos y detalles del séptimo arte que casi siempre pasan desapercibidos para la mayoría de los espectadores.
Edita FUNDAMENTOS

"A la sombra de un silencioso lugar de exterminio"

Imagen de Pol Pot tomada a inicios de la década de 1970
Saloth Sar (1925-1998), más conocido como Pol Pot, fue el conductor e ideólogo de los jemeres rojos de Camboya, organización estaliniana que irrumpió en la enrevesada vida política indochina a mediados de la década de 1960 y que prácticamente desapareció tras la muerte de su líder, en 1998.
Las tropas de Pol Pot tomaron la capital del país, Phonm Penn, en abril de 1975, proclamando la llamada República de Kampuchea Democrática, que sustituyó a la monarquía. El nuevo régimen, que se autodefinió maoísta, organizó la migración forzosa de millones de personas y llevó a cabo una serie de purgas ideológicas que costaron a la vida a unas 250.000 personas, sin contabilizar las decenas de miles de  fallecidos --en su mayoría niños y ancianos-- por hambre o a causa de enfermedades.
Según cálculos de Naciones Unidas, sumados los asesinados por los jemeres y los muertos por las hambrunas y la ausencia de un sistema sanitario, en apenas un lustro Camboya perdió entre el 20 y el 25 por ciemto de la población.
Este libro, que relata en primera persona las iniquidades vividas por su autor, Sam Sotha, acerca al lector a unas prácticas de gobierno de imposible comprensión y que son equiparables a las del régimen nazi que destrozó la sociedad alemana.
Edita KAILAS