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24 abr 2010

"Los catorce problemas más uno del libro electrónico"

"Hace unos días --escribe Joaquín Rodríguez en la bitácora Los futuros del libro-- se ha dado a conocer el informe sobre El libro electrónico, desarrollado por el Observatorio de la Lectura y el Libro del Ministerio de Cultura. A mi entender, y sin que esto sea un juicio definitivo sobre un documento que habrá que leer con más detenimiento, no se abordan problemas y complicaciones que lastran y retardan el desarrollo de la industria editorial digital.
"Algunos de los más importantes son, sin duda, los que tienen que ver con los soportes de lectura, con los libros electrónicos, con los e-readers, con sus formatos e incompatibilidades, con su radical incompetencia para ofrecer, por ahora, lo que un libro analógico resolvió hace ya tiempo. Es posible que haya más, o que otros piensen que no lo son tanto, pero yo me atrevería a hablar de catorce problemas más uno..." Pulse aquí y siga leyendo, es de alto interés y ayuda a entender el complejo mundo de la edición digital.

26 jun 2008

"El mito digital", o como redimensionar las exageranciones

Bajo el subtítulo Discursos hegemónicos sobre internet y periodismo, Núria Almirón y Josep Manuel Jarque reflexionan sobre las exageraciones --que las hay-- y endiosamientos --que no son pocos-- con los que algunos --demasiados-- adornan el indudble avance técnico que han supuesto la digitalización de la información e internet.
En todo caso, conviene leer El mito digital sin caer en el otro extremo, el de quienes rechazan o minimizan las aportaciones de la digitalización e intenet. Hay un aspecto especialmente relevante y que en cierto modo ayuda a redimensionar valores: es falso que internet sea una amenaza para el periodismo; en todo caso, internet obliga a replantear criterios periodísticos, sobre todo en el ámbito empresarial, pero el trabajo periodístico sigue siendo necesario. Otro tanto cabe decir respecto de las bibliotecas, hay que repensarlas, pero es incierto que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) maten las bibliotecas, los archivos o las librerías.
Tal como reseñan Almirón y Jarque, el problema, error, condicionante y perversión es haber convertido la revolución digital e internet en sendos mitos o, a lo peor, en herramientas para satanizar o endiosar factores, objetos, servicios, profesiones... ¡dinero!, ¡beneficio rápido!  
En cierto modo, ocurre que es más fácil simplificar que analizar.
El ensayo de Jarque y Almirón ofrece, por tanto, una reflexión oportuna y útil.
Edita ANTHROPOS

13 oct 2007

El mundo del libro pierde el miedo a la Web 2.0

La influencia en el mundo editorial --y por extensión en todo lo que tiene que ver con los libros-- de lo que se ha dado en llamar la Web 2.0 (Wikipedia, YouTube, Twitter, redes sociales, bitácoras, etcétera) es evidente. Sin embargo, en un principio demasiados agentes culturales actuaron (o actuamos) con cierto grado de resistencia, desconfianza o, ¿por qué no decirlo?, incluso con miedo.
Pero la situación y sobre todo las actitudes están cambiando, afortunadamente para todos.
"Mientras que en el año 2005 tan sólo un 12% de los sitios web de las editoriales establecía una comunicación directa con sus lectores, el nuevo estudio Tendencias Web 2.0 en el sector editorial señala que el 44% de las 50 editoriales analizadas ha creado, en los dos últimos años, algún tipo de canal de comunicación participativa (blogs, red social, encuentros virtuales).
"Hace dos años, un 39% de las editoriales analizadas contaba con una sala de prensa virtual, el nuevo estudio indica que el 76% de los sitios web de las editoriales tiene esa sección para facilitar la labor informativa de los medios. En 2005, tan sólo un 25% de las editoriales publicaba en sus webs las reseñas obtenidas en los medios de comunicación, mientras que en 2007 se eleva al 46%."
Las librerías también se están sumando a esa ola que derriba paredes entre quienes producen cultura, los que la envasan o visten, los que la promocionan, los que la comercializan y los consumidores: la sociedad en general.
El texto entrecomillado en los párrafos precedentes forma parte del estudio Tendencias Web 2.0 en el sector editorial correspondiente a este año, cuya elaboración hay que agradecer a la revista Dosdoce y al equipo de especialistas que han contribuido a ello.
Si está interesado en leer el informe, pulse aquí: Dosdoce.

7 may 2007

"Wikinomics. La nueva economía de las multitudes inteligentes"

En apenas unos pocos años, la colaboración tradicional --la que se realiza en una sala de reuniones, a través de una teleconferencia o en un centro de convenciones o congresos-- está siendo desbancada por nuevas formas de colaboración y conversación que tienen proporciones gigantescas y que, por ende, son más fiables, más rápidas, más econónomicas y más prácticas porque, entre otras ventajas, permiten el inmediato intercambio de documentos.
En este mismo momento, mientras usted lee estas líneas, decenas de miles y acaso varios millones de personas están en contacto entre sí mientras crean nuevas enciclopedias, diseñan aviones comerciales, configuran sistemas operativos, manejan fondos de inversión, intercambian conocimientos y experiencias o realizan otras tareas creativas o de gestión.
Aunque algunos directivos temen el crecimiento fabuloso de esas ingentes comunidades en línea, Wikinomics demuestra cuan infundados son tales miedos. Las empresas gestionadas por personas inteligentes son capaces de aprovechar esa capacidad e ingenio colectivos para espolear la innovación, el crecimiento y también el éxito de inversores, creadores y gestores dde todo orden y de casi cualquier tipo de actividad. 
Wikinomics es una brillante guía que adentra al lector en uno de los campos más importantes de la actualidad y del futuro, al timepo que destroza suposiciones y creeencias negativas que todavía están arraigadas en torno al mundo de las telecomunicaciones en general. 
Wikinomics anuncia un cambio de paradigma en la colaboración entre grupos humanos. Gracias a internet, individuos que están más allá de las fronteras y de las jerarquías tradicionales pueden innovar para producir contenidos, bienes y servicios. Para comprender las posibilidades que esto supone para las empresas, hay que leer este libro”, ha subrayado Eric Schmidt, presidente de Google.
En base a un proyecto de investigación con un presupuesto de 9 millones de dólares y bajo la dirección de Don Tapscott y Anthony D. WilliamsWikinomics muestra como es posible la participación de un número extraordinario de personas en la economía, personas que crean noticias televisivas, secuencian el genoma humano, remezclan su música favorita, diseñan programas informáticos, editan textos y un largo etcétera de actividades.
Edita PAIDÓS

6 mar 2007

¿Internet acabará con los libros? ¡No!

La reciente iniciativa de Google de crear una biblioteca virtual ha reavivado un debate que amenaza con eternizarse y que se resume con una pregunta: ¿Corren peligro real de desaparecer los libros debido a la competencia que plantean la informática más Internet?
En cierto modo, el hecho de que ese debate siga abierto desde hace ya dos decenios indica que las nuevas tecnologías son poderosas, pero no tanto, o sólo en ciertos aspectos y para ciertas finalidades.
Sin embargo, es evidente que en determinados ámbitos del mundo del libro los efectos de Internet han sido demoledores. ¿Por ejemplo?: Los libros de consulta en general pierden mercado año tras año y seguirán perdiéndolo en proporción al aumento del número de centros escolares y de hogares con acceso a la Red.
En paralelo, la iniciativa de Google --que es legítima y que en gran medida era previsible e incluso natural, económicamente hablando-- ha puesto encima de la mesa otro debate: ¿Qué idiomas corren mayor riesgo de perder usuarios y, por tanto, interés como vehículo de comunicación oral, impreso y electrónico? No en vano, a medida que aumente el fondo bibliográfico de Google y otros servicios simialres --elemento este que a su vez refuerza otros condicionantes-- será mayor el número de ciudadanos no anglófonos interesados, por razones básicamente económicas, en convertir el inglés en su lengua laboral o profesional, pues el campo donde mejor pueden calar las bibliotecas virtuales es en el de las ciencias, la tecnología, la mercadotecnia y el conocimiento generalista.
Los colectivos lingüísticos con un número de usuarios inferior al millón de personas --así lo han advertido distintos especialistas-- se enfrentan a otra amenaza real e inmediata para la supervivencia de sus idiomas. Son dos problemas distintos, pero cada vez más interrrelacionados, a la postre la raíz de ambos es un hecho incontrovertible: los idiomas, así como los medios utilizados para comunicarse, son instrumentos. Tan maravillosos como sustituibles. La función crea el órgano, sólo excepcionalmente ocurre al revés. Y este no es el caso.
Hay, en ese amplio e irresumible debate, un aspecto a tener muy en cuenta por parte de los profesionales libreros: el rol de la palabra escrita en papel está en proceso de reinvención, que no de muerte. Los libreros deben (o debemos) reinventar el oficio, al igual que lo han hecho y hacen los contables, los notarios, los arquitectos, los abogados, los delineantes, los periodistas, los profesores de enseñanza básica y universitaria, los agrimensores, los obreros de la automoción o los oficiales de marina mercante. Porque la tecnología obliga, como siempre ha sido.
El debate, pues, está y seguirá abierto.
TEXTO relacionado con el asunto: "Google: ¿libros digitales o de papel?".

5 mar 2007

"Historia de Google"

Page y Brin, fundadores de Google
Google es un fenómeno difícil de interpretar y, todavía más, de valorar. Entre otras cosas, porque apenas hay perspectiva histórica. En todo caso, a estas alturas ya es evidente que el invento --aunque sería más adecuado hablar de genialidad-- ha supuesto una revolución para los millones de personas que cada día recurren al buscador para obtener datos del autor de una novela, saber la tasa de crecimiento interanual del PIB de Singapur, o enlazar con la ePágina que da cuenta de la última tontería de Britney Spears.  
Google ya es un pariente cotidiano para cuantos se asoman al mundo a través de la red de redes.
Pero, ¿cómo nació Google?, ¿quiénes barruntaron la idea?, ¿dónde y cuándo se puso en marcha? La historia de Google, escrita por David Vise y Mark Melseed, sirve para conocer lo esencial de la compañía que fundaron Larry Page (nacido en Michigan) y Sergey Brin (nacido en Moscú), que abandonaron sus estudios en la Universidad de Stanford para "cambiar el mundo", según declararon en los albores del siglo XXI y apenas dos años después de estrenar el motor de búsqueda electrónica más utilizado en internet.
En menos de un decenio --Google empezó a funcionar en 1998--, Brin y Page han convertido su idea en una corporación cuya valoración bursátil supera la suma de las de Disney, Ford y General Motors. Motivo más que suficiente para leer el libro de Vise y Melseed.
Edita LA ESFERA DE LOS LIBROS