
Y, también al contrario de lo que le ocurre a nuestro narrador, prefiere vivir a escribir; prefiere la experiencia a la escritura. Tales diferencias son la base del trato que se establece entre ambos amigos: uno vivirá y el otro escribirá lo que el primero le cuente.
Las vivencias de Kornél Esti, que procuran al protagonista el conocimiento de la belleza y de la crueldad, de lo terrible y de lo banal, de la grandeza del hombre y de sus miserias, están narradas en un tono grotesco, no exento en ocasiones de comicidad, que acentúa la profundidad de la visión que Dezsö Kosztolányi tenía del alma humana y, a la vez, nos muestra la modernidad de la obra de este gran clásico de las letras húngaras del siglo XX.
Edita BRUGUERA
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