4 may 2007

"Finalmusik"

Se acaba otra vida mía, la vida romana de los últimos tres meses, dice el autor de la espléndida novela titulada Finalmusik, al que el lector sigue durante su última semana en Italia antes de regresar a su Granada natal y reencontrarse con su padre.
Todos los personajes, lugares e instituciones, reales o de ficción, sólo aparecen en esta memoria como personajes, lugares e instituciones de la imaginación, advierte el narrador, un desconocido que está de paso, un extranjero, mientras se despide de algunos de los personajes que han configurado su experiencia italiana: la limpiadora Francesca, con quien el último mes ha mantenido una aventura; el marido de ésta, Fluvio, ex boxeador (no le pregunto si se acuesta con su mujer… Y no me pregunta si me acuesto con su mujer); monseñor Wolff-Wapowski, polaco-alemán encargado de la casa papalina en la que el narrador se aloja; Stefania Rossi-Quarantotti, profesora boloñesa de semiótica, y antigua maestra y amiga, traumatizada por la relación que mantiene su marido con alguna chiquilla romana; el marido de la profesora, Franco Mazotti, prestigioso e íntegro economista de un gobierno corrupto, temeroso de que salga a la luz esa relación; o Carlo Trento, el exitoso escritor de la novela cuya traducción el narrador está a punto de terminar a la vez que su estancia en Roma.
La de traducir es una profesión poco lucrativa, sólo palabras. No lleva a ninguna parte, salvo a desaparecer inagotablemente de sitios en los que nunca estoy definitivamente, ahora Roma. De momento el narrador deberá regresar a Granada y cortar por fin el cordón umbilical que le une a su padre viudo, de quien siempre ha estado separado pero de cuya sombra nunca se ha podido liberar.
Finalmusik (nombre de música festiva, para celebrar el final de curso o de temporada) es, hasta la fecha, el mayor logro literario del novelista y poeta Justo Navarro, uno de los nombres absolutamente imprescindibles de la literatura española contemporánea.
Edita ANAGRAMA

3 may 2007

"Ejercicios negativos"

En la obra de Cioran, los Ejercicios negativos marcan una diferencia a la vez que mantienen una continuidad, tendiendo así un puente entre dos épocas de una vida y de una escritura.
Estos ejercicios son el germen de Breviario de podredumbre, son el preludio y la base. Encarnan el momento del cambio a la lengua francesa, en lo sucesivo irremediablemente preferida a la rumana. En este sentido, los textos de este libro atestiguan una ruptura y una crisis.
Los Ejercicios negativos ofrecen el pensamiento de Cioran con la frescura de sus inicios, con el júbilo de su hallazgo, lejos de todo estilo encorsetado. Cioran se presenta con toda libertad, se descubre en la cotidianidad maravillosa de su espíritu. Todavía está próximo al lirismo de su época rumana. Sin embargo, en esta obra se adelanta, brinda sus anticipaciones y sus visiones.
Los Ejercicios negativos, como texto de transición a los Silogismos de la amargura, ofrecen al lector un Cioran sin maquillar, un Cioran esencial.
Emile Michel Cioran (1911-1995), tras obtener una beca del instituto Francés para cursar el doctorado, fijó su residencia en París en 1937. Entre las obras de este rumano singular, apátrida desde 1946, que escribía en francés y acabó obsesionado con España, destacan Breviario de podredumbre, La tentación de existir, Ensayo sobre el pensamiento reaccionario y otros textos, El aciago demiurgo, Del inconveniente de haber nacido, Desgarradura, Ese maldito yo, De lágrimas y santos e Historia y utopía.
Edita TAURUS

"Derradeiras conversas co capitán Kraft"

Irrompen na poesía galega do século XXI as Derradeiras conversas co capitán Kraft, de Oriana Méndez (Vigo, 1984).
De sorprendente madureza, esta obra aborda o texto poético como ferramenta de demolición da usura, como conflicto sen resolver, como sinal de posta en marcha. Valéndose da ironía contra os fósiles líricos do noso tempo, a autora disecciona a experiencia da posmodernidade, abre túneles na metrópoli continua que habitamos.
Oriana Méndez tensa o verso, e confronta o seu sentido da beleza, profundo e inquisitivo, coa esixencia de franquear os pasos para a movilización.
Edita GALAXIA

2 may 2007

Nueva traducción al español de "Martin Eden"

Un marinero de 20 años, fuerte, bien parecido, curtido y con un historial de delincuencia y trabajo rudo, es invitado casi por accidente a cenar en un hogar pequeño burgués.
Él, que sólo ha visto un óleo en los escaparates de las tiendas, que no tiene ni idea de lo que es un lavafrutas, queda fascinado ante lo que sus ojos le presentan como cultura y civilización. “Soy como un navegante a la deriva --le confiesa a la hija de la casa--, sin cartas ni compás en un mar desconocido. Pero me gustaría encontrar el rumbo. Tal vez usted pueda ayudarme. ¿Dónde ha aprendido tanto?”.
A partir de ese momento, el joven siente que tiene “un mundo que conquistar”, y la muchacha que lo acoge piensa que debe salvarlo “de la maldición del ambiente en que había nacido” e incluso “de sí mismo a pesar de sí mismo”.
En Martin Eden (1909), la más autobiográfica de las obras de Jack London, el modelo de novela de formación se materializa en una narración verídica tan compleja y vital que deja atrás la retórica de la verosimilitud. El proceso de su héroe, de “verdadero salvaje” a filósofo del individualismo nietzscheano, de tosco trabajador manual respetado escritor de éxito, es descrito con una intensidad a veces alucinatoria, pero siempre anclada en la realidad de la experiencia, hasta su conclusión fatalmente irónica.
Incomprendida en su momento, Matin Eden ha sido luego lectura inolvidable para generaciones de escritores en ciernes. Esta nueva traducción de London, de la que es responsable Marta Salís, es la única íntegra en español y sorprenderá a quien haya leído versiones anteriores.
Edita ALBA

1 may 2007

"No ganamos para sustos"

Los creadores españoles de humor gráfico han vivido con fidelidad que a veces ha merecido el calificativo de ejemplar la evolución de la sociedad. En los últimos años del franquismo se publicaron revistas --el paradigma fue, quizá, Hermano lobo-- que en sí mismas constituían refugios de libertad y, por si fuera poco, plantaban cara frente a un orden de cosas caracterizado por la negación del libre pensamiento. Ya antes, con La Codorniz, los humoristas gráficos dieron pruebas de su proverbial imaginación y heterodoxia. Pero el surrealismo crítico de La Codorniz dejó paso, poco a poco, a otros criterios y posibilidades, hasta la eclosión que, en cierto modo, capitalizó El Jueves.
Pues bien, con esos precedentes y en el escenario actual --en el que no faltan autoritarismos absurdos y peligrosos maniqueísmos--, el humorismo gráfico español vuelve a vivir un momento dulce y entre otros autores (Forges, El Roto, Máximo...) destaca Juan Ramos Mora, que ahora edita No ganamos para sustos, un paseo de 196 páginas trufado de sonrisas y reflexiones.
Nada mejor para pulsar la calidad de Juan Ramos Mora que visitar su ePágina: J·R·Mora Humor Gráfico, donde a diario resume retazos de la actualidad con una singular capacidad de interpretación y de síntesis. Si de dirimir entre lo superficial y lo esencial de la actualidad se trata, nada mejor en ocasiones que recurrir a las viñetas de JRMora.