
¿Por qué, tras la Reconquista, en la España trinacional en la que convivían tres comunidades creyentes --judía, musulmana y católica-- se aplicó una dinámica implacable que acabó con la destrucción de las dos primeras?, ¿qué imperativos políticos o de poder avalaron el ascenso imparable de los cristianos viejos frente a los judíos, judeoconversos, musulmanes y moriscos?, ¿cuál fue el papel de la Iglesia de Roma y, en particular, de la Inquisición en ese controvertido e ignominioso proceso?, ¿cuáles fueron sus efectos en la demografía, la economía y la cultura de la futura España?
La deportación masiva de los moriscos --que se sumaba a la ya ejecutada de los judíos-- fue ordenada por un soberano muy católico, Felipe III, que al parecer no podía tolerar que en sus reinos prosperase otra religión: "Fue, ni más ni menos, que el producto de un fanatismo compartido por muchos por razones distintas", concluye Rafael Carrasco, reconocido internacionalmente como una de los máximos expertos en la materia. Más allá de la crónica rigurosa de los hechos, este libro "presenta el último combate del islam peninsular a la vez como persecución religiosa, rechazo del otro y cuestión política".
Edita DESTINO
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