
De modo que Salónica se configuró como un lugar de convivencia entre cristianos (la inmensa mayoría ortodoxos), musulmanes y judíos, donde comerciantes egipcios, esclavos ucranianos, bandidos albaneses y rabinos sefardíes se entendían en media docena de idiomas. La ciudad alcanzó fama tanto por sus palacios como por sus burdeles, y en ella abundaron los mesías, los mártires y los milagros.
Pero en siglo XX se acabó la trayectoria cosmopolita y la tolerancia social que caracterizaban la ciudad donde había nacido Mustafa Kemal Ataturk --el militar racionalista y laico que lideró el triunfo del movimiento de los jóvenes turcos--, pues fue precisamente en Salónica donde más empeño pusieron las autoridades griegas cuando decidieron expulsar del país a los musulmanes, y fue también allí donde los nazis reunieron las bolsas más numerosas de judíos de la región balcánica para enviarlos a los campos de concentración y exterminio.
Este libro de Mark Mazower ha sido galardonado con dos de los más prestigiosos premios que se conceden a trabajos de historia, el Duff Cooper y el Runciman.
Edita CRÍTICA
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