20 nov. 2010

Cibercampaña contra el porno infantil: "Análisis dogmático y criminológico de la pornografía infantil"

La pornografía infantil no es un fenómeno nuevo. Quienes afirman que la pornografía infantil se ha disparado debido a los avances tecnológicos o a los cambios socio-ideológicos faltan a la verdad. Siempre ha habido pornografía infantil; en siglos precedentes en menor cantidad por motivos objetivos, tanto de carácter económico como técnico; pero hasta hace apenas seis o siete decenios abusar sexualmente de menores ni siquiera era mal visto de forma generalizada; es más, era una práctica que incluso era justificada en escritos de difusión pública, alegando motivos de orden antropológico o de indole religiosa.  
Ciertamente, el avance de la tecnología ha permitido crear formidables formas de comunicación que, como todo descubrimiento, son utilizadas por todo tipo de delincuentes, desde estafadores hasta pederastas. Pero esto no ampara las afirmaciones de quienes acusan a la Red de ser el origen del mal. La Red es, como todo instrumento, uno más de los medios que utilizan los delincuentes.  
La propagación de páginas web y de servcicios de correo electrónico que suministran pornografía infantil va en aumento desde el mismo día en que se puso en marcha la red de redes. Nada ha cambiado en ese sentido, una vez inventada la imprenta, primero en China y después en Europa, los humanos que perseguían satisfacción en los púberes se pusieron manos a la obra para producir, editar y disponer de pornografía infantil.    
Para luchar contra la pornografía infantil es indispenable la colaboración de todas las instituciones, las entidades civiles y de la socidad en su cojunto: empezando por los propios ciudadanos, que tienen la obligación ética de denunciar todas aquellas iniciativas y actividades que sirvan para organizar, difundir, promover o disculpar la pornografía infantil.   
La primera responsabilidad es de los ciudadanos, máxime de quienes cubren funciones en tareas de comunicación y difusión --incluidos los libreros-- y, en segundo término, es fundamental que el Estado asuma sus funciones, sin olvidar que no sólo debe perseguir las actividades delictivas, sino que además debe promover la cooperación interestatal porque la Red carece de fronteras.    
El libro de referencia, Análisis dogmático y criminológico de la pornografía infantil, es una de las ofertas bibliográficas más adecuadas por su utilidad jurídica y, por extensión, porque ayuda a todos cuantos están relacionados con la lucha contra la delincuencia sexual.  
En la lucha contra el abuso de menores los primeros implicados deben ser los ciudadanos en general, ¡todos!, sea cual sea su grado de instrucción, su estatus económico, su ideología o su creencia religiosa.  
Edita DYKINSON 
NOTA:
Con este texto, CDL se suma a la cibercampaña que hoy, Día Universal del Niño, ha convocado la bitácora La Huella Digital.

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