6 abr. 2010

"Milenio: La forja de Occidente"

El autor de este libro, Tom Holland (Oxford, 1968), es ante todo un narrador. Estudió Letras (especializándose en lengua inglesa y latín) y estudió a fondo los autores románticos británIcos, interesándose de forma singular por Lord Byron.
Holland ha realizado adaptaciones de textos de autores clásicos latinos y griegos para la BBC (destacando sus trabajos sobre obras de Heródoto y Virgilio, entre otros), y obtuvo un notable éxito editorial con su novela Attis, en la que recurre a elementos sobrenaturales y de terror, utilizando datos históricos para otorgar virtual verosimilitud a la trama.
En Milenio: La forja de Occidente, Holland relata con sobresaliente linealidad un período de la historia de Europa (del año 900 al 1100) que tuvo hondas y prolongadas consecuencias en el Viejo Continente pues, de hecho, hasta el estallido de la Revolución Francesa y en la práctica totalidad de países se reprodujo sin apenas diferencias el mismo modelo de dominio, caracterizado por la preemincia de los valores establecidos por las distintas variantes del cristianismo, por el imperio de la violencia y por la división social: siervos (incluidos esclavos), clero y nobleza; estratos sociales a los que se sumó la burguesía (artesanos), que fue la que reventó las bases del medievalismo.
Holland no es historiador, pero Milenio tiene la virtud de hacer comprensible la consolidación de la organización y de los valores medievales.
Holland incurre, no obstante, en un error que es comprensible en quien se limita a narrar lo esencial, sin desmenuzar ni analizar los contenidos, pues otorga excesivo protagonismo a ciertos personajes; por ejemplo, a los reyes, a los que reconoce poderes exagerados en un momento histórico en el que la mayoría de los monarcas eran simples primus inter pares. No en vano, durante los siglos a los que se refiere Holland (X-XI) los monarcas eran extraordinariamente dependientes de una nobleza que se caracterizaba por la ausencia de criterios estables, por su empeño en vivir de la rapiña, por sus excesos en el uso de la violencia, por la explotación sistemática de los siervos --que en su mayoría eran miserables campesinos-- y por la escasez de fidelidades inquebrantables --excepciones aparte.
En todo caso, es un relato útil y adecuado para inicarse en el conocimiento cabal de una etapa histórica de Europa que fue tan oscura como determinante.
Edita PLANETA

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