24 jul. 2010

"Hijos del fin del mundo"

La autora
"Nos cuenta Espido Freire en su libro cómo, entre los verdes y frondosos bosques, las gotas de rocío en los pétalos y la húmeda niebla, el peregrino camina en una especie de trance a través de una atmósfera que lo envuelve en el pasado. Eso le hace sentirse único y, a la vez, una parte insignificante de la historia, al pasar por donde tantos como él ya han pasado antes, dejando grandes momentos o anécdotas insignificantes como si fueran imperceptibles huellas en el barro del camino. Ante él, como una alfombra onírica que se desenrolla paso a paso, el Camino lleva al peregrino entre recuerdos de épocas anteriores, en los que se mezclan héroes y leyendas, personajes de fábula y viejas supersticiones. Y, sin embargo, ahí están las sensaciones imposibles de obviar del presente. El cansancio, la humedad de las ropas, el dolor de las ampollas en los pies, los albergues concurridos, las ovejas y su mirada estúpida y observadora. Los infatigables conquistadores a la caza de una peregrina soltera, las maletas bamboleándose en los hombros, los peregrinos extranjeros que no abandonan su cerveza ni un solo momento. El Camino de Santiago no son sólo muchos kilómetros de ruta. Es una constelación de elementos que se suceden año tras año desde hace mucho tiempo, tan viejos y, sin embargo, siempre tan nuevos. Espido Freire se fija en todos ellos y nos lleva con ella a través de un trayecto bajo las estrellas que millones de personas ya han hecho antes".
Enlace al texto completo de "Santiago: Allí donde acaba la tierra", de Felipe Alonso, en QuéLeer.
Edita IMAGINE

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