23 abr. 2008

Día del Libro: La Cultura, ¡no sólo la escrita!, está de fiesta


Hoy, 23 de abril, se celebra el Día Internacional del Libro. Pero, ¿por qué hoy? Se eligió esta fecha porque en tal día de 1616 fallecieron Miguel de Cervantes, Willian Shakespeare y Garcilaso de la Vega.
Sin embargo, la fecha esconde un curioso baile de fechas, valga la redundancia. Resulta que en el caso del dramaturgo y poeta inglés la data de su muerte corresponde al calendario juliano, por lo que la fecha exacta del óbito en el calendario gregoriano (el de aplicación actual) fue el 3 de mayo.
Por si fuera poco, Cervantes tampoco murió exactamente el 23, sino el 22, aunque fue inhumado al día siguiente. Este segundo desliz es más comprensible porque hasta no hace mucho, ¡y todavía hoy!, en numerosas biografías del padre de Don Quijote figura que murió el 7 de octubre o, en todo caso y ya más recientemente, el 23 de abril.
La proclamación oficial y mundial del 23 de abril como Día del Libro es relativamente reciente, pues se produjo en 1995, que fue cuando la Unesco así lo decidió a propuesta de la Unión Internacional de Editores.
En todo caso la Unesco no inventó nada, pues en numerosos países --destacando en este aspecto España-- ya se celebraba el Día del Libro desde hacía decenios, en el caso español exactamente desde el 6 de febrero de 1926, cuando el rey Alfonso XIII firmó el decreto instaurando la que entonces fue bautizada como la Fiesta del Libro Español, el 7 de octubre, que por aquel entonces era la fecha en la que se consideraba que había perecido Cervantes.
Desde 1930, el 23 de abril
La del 23 de abril fue fijada en 1930, recién descubierta y comprobada la fecha real de la muerte de Cervantes. El cambio se produjo a iniciativa del gremio de libreros de Barcelona, que además se beneficia de que la fiesta del libro coincida desde entonces con la celebración del patrón de Cataluña, Sant Jordi.
Pese al éxito inicial de la convocatoria durante los años de la II República, el Día del Libro languideció y prácticamente dejó de celebrarse, manteniendo la tradición una minoría de los libreros y solo en las ciudades más populosas.
Mediada la década de 1960 el festejo empezó a ganar más y más partidarios hasta eclosionar con fuerza inusitada en los primeros años setenta.
En el año 2001, la Unesco también instauró en esa misma jornada la Capital Mundial Anual del Libro, que en su primera edición correspondió a Madrid. Este año ese honor le corresponde a Ámsterdam.
Por último, cabe destacar que en Gran Bretaña, pese a que Shakespeare figura en el epígrafe del Día Internacional del Libro, la celebración (allí denominada Día Mundial del Libro, World Book Day... título que quizá obedece a que para los victorianos de antes y de ahora el único mundo real era y es Inglaterra) tiene lugar el primer martes del mes de marzo, al igual que en la ex colonia británica de Irlanda.
Sea como fuere, hoy es el Día Internacional del Libro --les guste o no a los británicos--, lo que constituye motivo suficiente para que el mundo de la Cultura, ¡no sólo la escrita!, esté de fiesta.

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