25 abr. 2008

Un estudio recupera los libros que fueron quemados por los nazis

Una gran parte de los autores cuyos libros fueron quemados por los nazis han sido olvidados, de modo que, tal como ha concluido el Consejo de Cultura alemán, puede decirse que a largo plazo los hitlerianos han tenido cierto éxito: "Es una vergüenza pero es la verdad", dijo ayer Olaf Zimmermann, gerente del consejo, que reúne a gran parte de las organizaciones culturales alemanas.
El Consejo de Cultura germana se ha propuesto este año tratar de recuperar la memoria de los escritores olvidados a través de una campaña contra el olvido con motivo del 75º aniversario de la quema de libros, que se cumple el próximo 10 de mayo.
Los nombres de algunos de los autores cuyos trabajos fueron incinerados son conocidos en todo el mundo, como son los casos de Erich Maria Remarque, Bertolt Brecht o Heinrich Mann,.
El ensayista Volker Weidermann acaba de publicar El libro de los libros quemados, en la que trata de hacer justicia a aquellos que no tuvieron la suerte de una victoria póstuma contra los nazis. Weidermann parece compartir, al menos en parte, la idea de que los nazis lograron, siquiera parcialmente, su proósito: sepultar en el olvido a una serie de autores e ideas.
"Casi lo logran. Pasó mucho tiempo, antes de que Alemania se acordara, después de la guerra, de sus autores quemados y desterrados", subraya en el prólogo de su libro. El escritor admite que algunos de los 131 autores que trata de recuperar en su libro hubieran sido también olvidados sin necesidad de las hogueras y la represión nazi, moitvo por el que alude a una frase del escritor Joseph Roth según la cual todas las obras quemadas por el III Reich fueron dignificadas por las llamas.
El libro de Weidermann incluye 131 biografías breves de todos los autores que aparecen en la primera lista negra de los nazis, elaborada por el bibliotecario Wolfgang Hermann. La lista de Hermann, elaborada después de las quemas del 10 de mayo y que debía servir de guía para expurgar librerías y bibliotecas, estuvo antecedida de otra más breve, elaborada por la Asociación de Libreros Alemanes. Weidermann también dedica un capítulo a los autores de lenguas distintas al alemán cuyos libros fueron destruidos por estar relacionados con el judaísmo, el pacificismo o el socialismo, que son los casos de Hemingway y Dos Passos, entre otros.

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