30 ene. 2007

"Ácido sulfúrico", la cruda telerrealidad

El último grito en programas televisivos de entretenimiento se llama Concentración. Un equipo de televisión hace una redada por las calles de París para reclutar a los participantes de este reality show, escogiendo aleatoriamente entre la población.
Los participantes serán trasladados al plató en vagones precintados similars a los utilizados para transportar a los judíos durante la época del exterminio nazi, y serán internados en un campo en el que otros concursantes desempeñan el papel de Kapos.
Bajo la estricta vigilancia de la cámara de televisión los prisioneros serán golpeados y humillados de cualquier modo, todo es válido mientras suban los niveles de audiencia. El momento más esperado llega cuando, cada semana, los telespectadores pueden participar en el concurso gracias al televoto: sin moverse de sus casas pueden eliminar-ejecutar a uno de los participantes del espectáculo.
Pannonique, una estudiante de belleza sobrecogedora, es reclutada y se convierte en el número CKZ 114 en el campo de concentración televisado. El primer maltrato en este siniestro lugar consiste, pues, en la pérdida de identidad, en la supresión del propio nombre. Zedna, una mujer sin empleo que, cómo no, también ha recibido una nueva identidad, descubre en Pannonique a su doble antagónico y se enamora perdidamente de ella.
El bien y el mal formando una pareja fatal: la victima y el verdugo, y también la bella y la bestia. Cuando la audiencia tiene que votar, se arma un estrepitoso estruendo mediático, pero aunque los telespectadores protestan, todos votan, y sale a la luz el sadismo hipócrita e inconsciente del público que deplora el horror pero es incapaz de perderse una entrega. Mientras tanto, Pannonique y el resto de participantes se juegan la vida….
Una violenta sátira de la telerrealidad, el voyeurismo, la ignominia, la (fácil) buena conciencia y la denuncia moralizante que se queda en la moralina. Una historia que sirve como crítica de un mundo brutal y crudo, de hipocresía bienpensante, donde el individuo ha perdido toda libertad de acción porque de cualquier cosa se puede obtener un beneficio: un mundo en el que incluso la denuncia del sistema pertenece al sistema. A través de estas páginas terribles nos llega la metáfora de una sociedad en la que el sufrimiento se convierte en espectáculo.
Amélie Nothomb (Kobe, Japón, 1967) ya destacó con su primera novela, Higiene del asesino, y se ha convertido en una de las autoras francesas más populares y con mayor proyección internacional. Anagrama ha publicado Estupor y temblores --Gran Premio de la Academia Francesa y Premio Internet, otorgado por primera vez por los internautas--, Metafísica de los tubos --que obtuvo el Premio Arzobispo San Clemente, otorgado en Santiago--, El sabotaje amoroso, Cosmética del enemigo, Diccionario de nombres propios, Antichrista, Biografía del hambre y Ácido sulfúrico.
Edita ANAGRAMA

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